fetichismo alcoholico

cacha, que estos weones que escriben lo hacen nomás, no lo piensan.

¿Recuerdas esos manuscritos del divino anticristo? No entendí nada, o para ponerlo más crudo, no había nada para mi entre los espacios. Tal vez, un cariño lejano, una tenue empatía por esos escritores que dicen para ellos. 

Hoy más que nunca, sé que nada era ni será así. No hay texto propio, ya peques de conspiranoico; novelista de sexo de esquina; desesperado; indiferente; o alcoholico... escribes para que te lean, si no te leen, estas loco, si creas y no te reconocen estas loco, si haces y no hay impacto, eres fantasia. 

Una cosa sobre mi: me gusta apostar, la cuestión sobre la identidad no es gusto, más bien implicancias. ¿Que implica que me guste? 

Alguien más inteligente que yo me dijo: lo haces para escapar.

Dentro de mi torpeza, que, aún revela inocencia, le repliqué: 

- ¿No es por eso que se hace todo?

La diferencia entre hacer el amor y fornicar es escapar, pero, dime, ¿que sucede cuando esta fina linea se cruza? y grítame ¡que sucede cuando no ves lineas! ¿es el sexo, el amar, un pecado?

El que bebe, el que fuma, el que se masturba, el que vuela y cae, la que cree y se decepciona, el que ama y el que olvida. Todos ellos escapan. 

¿A donde va el amor que termina?

- Allí, donde pensamos ir al intentar escapar.

El gen alcoholico te permite actuar ante el estrés, ante el caos, te insta a desaparecer ¿Y si ya no quiero? ¿Que hago? ¿y si mi vida anhela tranquilidad?

- Creas fuegos para apagar.

y cuando los apagas, vuelves, al eterno retorno. 

Que quede por escrito mi locura, porque es mía. Que quede por escrito mi fantasia porque yo la hice realidad.

y si hoy la realidad me colma, es porque nada es suficiente y, aparentemente, estoy condenado a huir.  

Escapar solo o acompañado, es escape igual. 

Hoy lo que amo va y viene. Lo que nunca se por donde va. 

Todo lo que amo sobrio es disperso, si lo miras durante mucho tiempo desaparece.

Pero, cuando bebo o me drogo, veo, un nuevo comienzo, luces, una respiración calmada, un oleaje fuerte y rudo, el sol radiante, olor a pintura, piel contra piel, sueños rotos, besos a la mitad, asco, honestidad, incomodidad, una vida pasada. 

Mi realidad es fantasia, el acostumbrarme a perder: el amor, el final de la noche, la indiferencia.

Mañana la oficina me espera ardiente, me viene a recordar, que mi gen, es extrañamente valorado por la sociedad. ¡y yo que lo repudio!

- Señor Gallardo, no olvide bailar - susurra la secretaría al entrar.

Yo la miro, y mi sonrisa llega a la mitad. Me pone a pensar:

- ¿Y si yo soy el objeto de deseo? 

EGL.




Comentarios

Entradas populares de este blog

La vergüenza del sol

ser o no ser